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PRESENTACIÓN DEL FORO CERVANTES. Casino Español. Manila 6/7/01

El curso 2000-2001 se ha desarrollado en el ICM en unas condiciones un tanto atípicas, dada la inestable situación política del país, con gran impacto también en la económica. Por otro lado el Centro ha pasado por un periodo de interinidad, con algunos puestos clave de la plantilla vacantes. A pesar de todo ello la actividad en el centro no se ha resentido, produciéndose incluso un ligero incremento en el número de matrículas, y una continuada actividad cultural.

El análisis somero de estos hechos nos permite hacer una doble lectura: por un lado queda patente el interés creciente del idioma español, cuya pujanza en todo el mundo es imparable; piénsese por ejemplo que en cuatro años habrá en los EEUU más hispanohablantes que en la propia España. Pues bien, en Filipinas, a pesar de los pesares el interés es innegable, y si en un ejercicio tan poco favorable como el pasado ha aumentado el número de matrículas, mucho más cabe esperar en ejercicios, digamos, normales. Se nos plantea el reto de aprovechar los vientos favorables que acompañan la singladura del español por el mundo en estos momentos, y que hacen de la española la segunda lengua en la sociedad de la información. No debemos olvidarnos del tremendo peso específico que en ello tiene Iberoamérica: nueve de cada diez hispanohablantes son americanos.

Por otro lado queda también patente la consolidación del Instituto Cervantes en Manila, y su incardinación en la vida social y cultural de la ciudad, fruto del trabajo de diferentes equipos en el pasado, no sólo del Instituto Cervantes, sino también del desaparecido Centro Cultural, institución que nos dio el relevo. Lejos de conformarnos, y tratar sólo de mantener lo que hemos heredado, pensamos en el Cervantes, que podemos hacer mucho más en estos años venideros. Para ello estamos ya trabajando, y por ello les convocamos esta noche aquí, para hacerles partícipes y cómplices de nuestros proyectos.

Se está iniciando una nueva etapa en el Centro, en la que pretendemos ofrecer programas que tengan una continuidad en el tiempo, multiplicando las posibilidades de acceso del pueblo filipino a la lengua y cultura española.

En el área académica pretendemos continuar la expansión del Centro, tras la consolidación de las aulas de Poveda y Alabang, con la implantación de nuevas aulas en lugares clave de Metro Manila, y no sólo en Metro Manila, sino también en las principales ciudades del país.

Intentaremos darnos mejor a conocer, mediante adecuadas campañas publicitarias, lo que redundará a buen seguro en el incremento de matrículas en el Centro: creemos que tenemos todavía bastante recorrido hasta alcanzar nuestro techo.

Sin olvidarnos de optimizar nuestros recursos dentro del Instituto, hemos de aceptar el reto de dar respuesta a la demanda de cursos específicos, que con creciente intensidad se nos viene formulando: se vienen impartiendo ya cursos de español comercial en cooperación con la CEOE -en Manila y en Cebú- también cursos para el DFA (Department of Foreign Affairs); así mismo existe ya una estrecha colaboración con las más importantes universidades filipinas, hoy aquí representadas.

Pero la demanda continúa. El español no es sólo lengua útil para hablar con Dios, como afirmaba el César Carlos; y tengo aquí que aludir al -permítanme que le llame desafío- que nos ha planteado recientemente el Ministerio de Asuntos Exteriores filipino: el de enseñar español a unos 700 funcionarios de su ministerio. Desafío que nos llena de motivaciones y que trae a la luz una realidad, que muy bien han sabido interpretar en el DOF: Filipinas por muchas razones está vinculada de forma inequívoca al mundo hispánico: en una sociedad en proceso de globalización en la que desaparecen las fronteras y las barreras en la comunicación, el filipino encuentra muchas sintonías con el mundo hispano; muchas más de las que pudieran esperarse a priori.

Un punto que creemos crucial para la adecuada difusión del español en Filipinas es el de la formación del profesorado para la enseñanza de la lengua y cultura españolas. Sólo con un profesorado adecuadamente adiestrado en las técnicas modernas para la enseñanza del español, podremos lograr el deseado efecto multiplicador que haga llegar nuestra lengua a todos los rincones de Filipinas. Contaremos para ello, como para tantas otras cosas con la ayuda inestimable de AECI.

En la programación cultural de este año hemos concentrado de forma significativa nuestras actividades en el mes de octubre, que confiamos será un mes muy español en Filipinas.

Seguiremos cuidando de nuestra magnífica biblioteca, adaptándola a los nuevos tiempos y tecnologías, con la completa digitalización de su inventario. Vamos a hacer también que nuestra biblioteca sea el órgano matriz desde el que se instrumentalice un ambicioso proyecto que tendrá gran repercusión en el mundo de los estudios hispano-filipinos: la creación en internet de un Archivo digital Hispano-Filipino y del Pacífico, que permitirá reunir en un único sitio web todas las fuentes documentales sobre el período hispano-filipino y la presencia hispana en el Pacífico, existentes en archivos, bibliotecas, museos y colecciones públicas y privadas, repartidos por todo el mundo.

En el ámbito cultural nos proponemos seguir difundiendo la imagen de la España real de hoy, una España moderna y dinámica, que poco tiene que ver con aquella España de charanga y pandereta que cantaba Machado, que ocupa un sitio preeminente en la construcción europea, y que apuesta firmemente con sus inversiones y tecnología en el desarrollo del mundo iberoamericano. Éste es un claro objetivo del Instituto Cervantes, en todos los países en los que tiene representación: dar a conocer y difundir la cultura española actual, en sus múltiples manifestaciones.

Pero en nuestro caso se da la circunstancia, de estar radicados en un país con profundas raíces hispánicas. Somos el único Instituto Cervantes que opera en un país que tiene un pasado común con España: dicho de otra forma el único Instituto Cervantes en un país hispánico. Y por ello, creo que resulta fundamental prestar especial atención y dedicación al substrato hispano de la cultura filipina. Resulta fundamental potenciar al máximo la recuperación de las manifestaciones culturales hispano-filipinas.

Para ello hemos creado el Foro Cervantes de temas filhispanos, abierto a los hispanistas en general y con vocación de atraer a las nuevas generaciones; hoy queremos presentarlo aquí: el Foro se va a abrir con la intervención de dos de los más destacados intelectuales filipinos: el National Artist Sionil José, y el académico Benito Legarda. El primero inaugurará el foro el 11 de julio, en nuestra sede, con la conferencia A Spanish Detour. El Dr. Legarda nos hablará, el día 26 del mismo mes, sobre el modelo económico de la Filipinas del siglo XIX, cuestionando que ese modelo sea precisamente colonial.

Pretendemos que el Foro, llegue a ser eso: un foro, abierto a todos aquéllos que quieran mostrar sus puntos de vista sobre los diferentes temas: arquitectura, historia, música, literatura, economía, fotografía, artes plásticas, ingeniería, gastronomía, religión, folklore, costumbres; Pero no sólo miraremos al pasado común. En el Foro, también tendrán cabida aquellos temas de la actualidad o del futuro inmediato, que interesen a nuestros pueblos: por ejemplo el turismo, la descentralización administrativa, el diseño y la moda, et cetera. Si bien tenemos ya una amplia lista con temas y posibles participantes, todas sus sugerencias, comentarios, preferencias serán muy bien recibidas.

Queremos que el Foro sea ante todo participativo. Además de lo que podríamos llamar conferencias magistrales, queremos organizar también sesiones de debate, paneles y mesas redondas, en las que el público tendrá mucho que decir. Nos interesa que el Foro se abra a un colectivo de espectro cada vez más amplio. Para ello pedimos desde aquí la colaboración del mundo universitario. No queremos que sea éste el Foro de la nostalgia, sino un foro proyectado hacia el futuro. Nos gustaría contar con la asistencia y participación de las nuevas generaciones, de jóvenes profesores y de estudiantes, que contrasten sus puntos de vista, con los de los especialistas ya consagrados.

Permítaseme una disquisición semántica, en relación con el término fil-hispano, cuyo origen por cierto tiene más que ver con el mundo de la empresa que con el mundo de la cultura. Al igual que los términos novohispano y virreinal hacen referencia al México de la época española, quiero defender desde aquí la adopción del término filhispano para hacer referencia a las manifestaciones culturales, que se producen en Filipinas durante los tres siglos largos de presencia española. La feliz coincidencia del prefijo griego fil con las primeras letras del nombre latino de Felipe II, hace que este vocablo tenga una connotación muy positiva, por su coincidencia etimológica, con todo aquello que denota amor por lo hispano. Evitamos así -nosotros también- el espinoso, y probablemente poco adecuado término colonial.

Permítanme que termine esta intervención manifestando mi optimismo sobre el futuro del español en Filipinas, que incluso creo, está viviendo ya una buena etapa.

Es evidente el retroceso del español en Filipinas durante el siglo XX; pero ese proceso de deshispanización hay que verlo ya con perspectiva histórica. Comenzó con la crisis de 1898, y la entrada en acción del gigante norteamericano; pero es un proceso ya terminado.

La mirada nostálgica a un tiempo en el que los periódicos se escribían en español, y los literatos filipinos producían sus obras en nuestro idioma, quizás impide ver la realidad del español en Filipinas a comienzos del siglo XXI.

La sociedad filipina, mira hacia atrás en busca de sus señas de identidad y encuentra su pasado vinculado a España; pero también evoluciona, mira hacia delante, y ve un mundo cada vez más comunicado, en el que 400 millones de personas se expresan en español.

Queremos que este Foro Cervantes que acabo de presentar en sociedad, así como la acción global de nuestro Centro sea fiel a ese sentido hispánico del que hablaba Gregorio Marañón al referirse al periodista, político y académico filipino Manuel Briones : sentido que no pasión -quien sabe si fugaz como todas las pasiones- sino una actitud intelectual e inteligente, calentada, desde luego, por un suave fuego sentimental, pero hija de la razón, y como tal, dotada de vida propia y capaz de superar a la existencia efímera de lo pasional, y de propagarse con la peculiar vitalidad de las ideas.

1 Recogida por Delfín Colomé en La caución más fuerte. Instituto Cervantes. Manila 2000

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